Don Julian Alvarez, joven y apocado sacerdote, se dirige a los Pazos de Ulloa para servir al Marques Don Pedro Moscoso como administrador por recomendacion del tio del noble. Nada mas llegar a los Pazos, situados en una zona rural de Galicia, el sacerdote se escandaliza por el decadente estado del palacio y el comportamiento de Don Pedro y sus empleados: El palacio esta en un estado ruinoso, la biblioteca y las cuentas abandonadas, la capilla desatendida por el actual abad. Don Pedro, quien en realidad no es marques puesto que el titulo fue vendido, es ignorante y rustico aunque se da aires de gran senor. Pasa la mayor parte del tiempo de caceria rodeado de personajes de mala reputacion.