Cuando el humo se levanta sobre un cuerpo de mujer, ende sobre un cuerpo de mujer, se esparce sobre el mismo cuerpo para regresar al encuentro de las pulsaciones y las asociaciones que hacen cita con la escritura. El desgarramiento lingüístico brota sin atreverse a salvar el aire que se respira en el intento de alejarse o simular la hora des-carnada de un submundo donde vierten sus vicios tras el diafragma o bajo la epidermis de la humana cotidianidad de lo erótico y casual que transcurre entre líneas y espacios en blanco ajenos o apartados. Códigos y situaciones revelan a fondo la carne en la palabra, el increíble mundo que habita el verbo sometido al vértigo, armando verso a verso, poema a poema, la libre estructura de las moléculas de oxígeno que acompañan a la imagen que florece en la palabra. Este libro condena al lector a la adicción a la poesía, a la necesidad insospechada de la lectura, en un ambiente que armoniza y calma con el ritmo y la musicalidad propia de lo adictivo.